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Religion y salud publica deben ir a contramano?
 
POR IGNACIO AGUIRRE (bioquimico)
La Voz del Interior 

Dieciseis a~os han pasado desde la notificacion de los primeros casos 
en Estados Unidos y aquello que parecia reservado a ciertas minorias 
se transformo en una pandemia, sin limites, con consecuencias 
inimaginables. A~os en los que la humanidad asistio entre 
indiferente, impavida y azorada al efecto devastador de un virus, 
pero tambien a su propia falta de respuestas. 

Hoy sabemos que el enemigo mas temible no es el virus, sino nuestros 
propios miedos, prejuicios y falsas concepciones etico-morales. La 
sexualidad, una actividad integrada a la vida e inherente a la 
condicion humana, es un tema signado por mitos y tabues, que si bien 
no son patrimonio de estos tiempos adquirieron una especial 
preponderancia a raiz de su vinculacion con la salud via enfermedades 
de transmision sexual (ETS). 

Los seres humanos llegamos al inicio y posterior ejercicio de la 
actividad sexual en funcion de una serie de factores que tienen que 
ver con nuestras creencias, formacion, modo de ser y de pensar; en 
sintesis, nuestra historia. 

Si bien es cierto que hay jovenes que han optado por una vida signada 
por la abstinencia sexual, son muchos mas los que han elegido su 
ejercicio, jovenes que merecen la oportunidad de vivirla en salud, 
jovenes que no pueden, ni deben, y mucho menos merecen, quedar 
librados a su suerte en lo que respecta a una enfermedad todavia 
incurable pero prevenible. 

El sida es en esencia una enfermedad sexualmente transmisible. Acorde 
a lo informado por la Organizacion Mundial de la Salud (OMS), mas del 
80 por ciento de las infecciones se han producido por esta via, con 
un alto y creciente porcentaje de los nuevos casos en la comunidad 
heterosexual, fundamentalmente las mujeres jovenes. La OMS recomienda 
la utilizacion del preservativo de latex, entre las opciones para 
evitar transmision sexual del VIH. En Cordoba y desde la orbita 
eclesiastica surgieron criticas a la campa~a lanzada por el 
Ministerio de Salud sustentadas sobre la base de dos argumentos: 
1) Su distribucion significa un fomento a las conductas promiscuas e 
induce a una sexualidad compulsiva. 
2) No es eficaz porque existen poros en el latex. 

Respecto del primer punto, me recuerda cuando se debatia la ley de 
divorcio. Una vez promulgada y a diferencia de lo que se decia iba a 
suceder, hubo muchos mas casamientos que divorcios, al regularizarse 
situaciones preexistentes. 

Creo que esta claro que la sexualidad no necesita de estimulos 
oficiales para ser ejercida; este es un falso argumento facilista y 
una subvaloracion del intelecto de nuestros jovenes. 

Ejemplos como los de Brasil, Uganda, Tailandia y Costa de Marfil 
presentados en la 11' Conferencia Internacional de Sida (Vancouver, 
1996) mostraron que con campa~as de este tipo se puede torcer el 
curso de la pandemia, apelando a una educacion liberada de 
prejuicios, sin argumentaciones de orden moral, porque, si de moral 
se trata, nada puede ser mas inmoral que dejar morir a miles de 
jovenes cuando tales muertes podrian haberse evitado. 

Lejos de promover el sexo, con esa educacion se logro una sexualidad 
mas responsable, menos compulsiva, mucho mas reflexiva y racional. 
Inferir que los estimulos para acceder a la actividad sexual puedan 
tener como origen campa~as como esta es tan comodo como 
inconsistente. 

Tales estimulos son parte del modelo actual, el del silencio y la 
evasion, que no solo se ha mostrado incapaz de contener las distintas 
problematicas sociales, sino que ha contribuido a generarlas. Una 
patetica demostracion lo constituye el hecho de la cantidad de 
embarazos adolescentes, de abortos, de sida. 

Desde Aces (Adolescentes Contra el Sida) creemos que ha llegado la 
hora de intentar algo diferente, cambiando miedo por desafio; 
discriminacion por solidaridad; indiferencia por compromiso y, 
fundamentalmente, ignorancia por conocimiento. Hay que dejar este 
voluntarismo suicida y aceptar la realidad tal cual es. 

El segundo argumento, reitero, afirma que el preservativo no es 
eficaz porque tiene poros en el latex. 
Existe un sinnumero de trabajos que describen categoricamente la 
eficacia del profilactico. 

El doctor Hugo Roland citaba uno de ellos en LA VOZ DEL INTERIOR 
(edicion del pasado martes 7), un estudio en parejas heterosexuales 
en las que un miembro estaba infectado y el otro no (De Vincenzi, New 
England Journal of Medicine, 1994, paginas 341-346). 

A lo largo de dos a~os, se evaluo la cantidad de infecciones por VIH 
que ocurrian acorde a la regularidad del uso de preservativos. Las 
256 parejas que formaban el grupo en cuestion se dividieron en tres 
grupos: 
* Once parejas se negaron a brindar informacion acerca de su conducta 
sexual: no hubo infecciones. 
* En 121 parejas que informaron un uso no consistente del 
preservativo se dieron 12 infecciones. 
* En 124 parejas que informaron el uso sistematico consistente de 
preservativos no hubo infecciones (a pesar de las 15 mil relaciones 
sexuales estimadas). 

Llamativa conclusion 
En 1994, el Ministerio de Salud de los Estados Unidos, el Centro de 
Control de Enfermedades de Atlanta y la Food and Drug Administration 
realizaron un trabajo de investigacion que ademas de corroborar la 
enorme efectividad de los preservativos llegaba a una llamativa 
conclusion: la principal causa por la que no se lo utiliza es porque 
se duda sobre su efectividad. 

- Estan a favor o en contra del sida aquellos que, transformando 
cuestiones religiosas en aspectos tecnicos, dan mensajes de 
descalificacion que, ademas, no son ciertos? 
- La Constitucion Nacional dice que el Estado debe velar por la 
seguridad de todos los habitantes, que cada uno tiene derecho a 
profesar la religion que desee. Como catolico, agregaria que ninguna 
religion, ni siquiera la mia, tiene derecho a imponer por ley sus 
normas cuando estas influyan en la salud de las personas. 

Parafraseando a Michael H. Merson (ex director del Programa Global de 
Sida, OMS), nos preguntamos:  cuantos chicos mas tendran que 
abandonarnos para que entendamos que el sida es una enfermedad 
provocada por un virus y no una cuestion moral?  Durante cuanto 
tiempo mas nuestros jovenes seran victimas de nuestra hipocresia, 
cuando no ignorancia, al creer que no tienen sexo?  Hasta cuando 
seguiremos moralizando sobre este tema, dejandolos desprotegidos? 

Dice Juan Pablo II en la enciclica Centessimus Annus: Quien intente, 
invocando principios ideologicos o religiosos, imponer al otro su 
propia concepcion del bien o de la verdad, se acerca mas al 
fundamentalismo que a la verdadera fe cristiana. 

Espero que cuando se escriba la historia de la devastadora epidemia 
del sida y se analice el rol que nuestra generacion de Iglesia jugo a 
los fines de evitar su propagacion, el juicio final diga que fue 
parte de la solucion y no del problema. Desgraciadamente es tarde 
para muchos, pero aun hay tiempo para muchos mas. Ustedes tienen la 
palabra.

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Fuentes: Diarios, revistas, redes y todo lugar donde podamos 
capturar informacion que nos interese. 
Editores Irresponsables : Alejandro Piscitelli 
<ale@clacso.edu.ar> y Raul Drelichman <raul@drelich.ba.ar>. 
Para nuestros lectores porte~nos la edicion diaria y los 
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